Muchas veces he pospuesto este post por no conseguir un enfoque que me convenciese del todo.  Cuando hablo de romanticismo, no me refiero al hecho amoroso. Me refiero a una filosofía de vida que, parece, pocos predican en este abrupto siglo.

Me refiero a un romanticismo por lo que se hace, lo que llaman `vocación´  . No entiendo la desidia hacia algo que supuestamente te gusta. Vas por la vida y te das cuenta que hay mucha gente que simplemente está  `para fichar´ . Ya sé que trabajar por ejemplo de cajero en un supermercado, lo más digno del mundo,  no es el sueño de nadie. Ante los abatares que te llevan a trabajar en algo que no te interesa... pues hay que intentar seguir adelante (aunque yo me refiero más bien a los que trabajos `vocacionales´). Muchos criticarán que soy demasiado jóven y soñador... pero ya me dará la vida las ostias , con perdón, que me tenga que dar. Ya soy yo bastante pesimista para que me quieran dar más caña.

No entiendo a la gente que está practicando un oficio `vocacional´ como periodista o docente y no le interesa lo más mínimo lo que hace. Simplemente van para recibir el sueldico a final del mes. Si ellos son felices así, cosa que dudo, se lo regalo... Decía un profesor que  `en el momento en que dejase de tener vocación por lo que hace y dice, lo dejaría todo´ . Aunque discrepaba en otros muchos puntos con él, ese planteamiento me parece de lo más consecuente con lo que aquí estamos tratando.

La vocación exigue compromiso y esfuerzo por aquello que, creemos, va a formar nuestra vida. La vocación no se queda en la redacción o en la oficina. Muy contrariamente de aquello de que `no hay que llevarse el trabajo a casa´, siempre queda algo si realmente te apasiona lo que haces. La vocación no entiende de prejuicios ni , a veces, de horarios.

En fin, la vocación es aquello que te hace mirar hacia adelante con dificultades incluidas...