Continuo este pequeño recorrido cinéfilo con todo un clásico en las fechas que se acercan: Que Bello es vivir.

Todo un clásico que merece la pena ver. Empiezo por la conclusión pero es que no puedo empezar de forma más clara.

La película cuenta —desde la óptica católica— la vida de un hombre, George Bailey (James Stewart). Cuenta la historia de su vida. Pero comienza desde el presente, de forma que prácticamente todo el film es un flashback. George desesperado por un problema en los negocios, duda en suicidarse para pagar la deuda con el seguro de vida. Es el día de Navidad. Ante tal situación Dios acude en su ayuda enviándole a su ángel de la guarda para salvarle. Éste le hace ver lo valiosa que ha sido su vida y lo mucho que ha repercutido para el bien de Bedford Falls. Y le concede un privilegio, ver lo que hubiese sucedido si él no hubiese existido... Después de esto, George —un tipo estupendo y con un gran corazón— recupera la alegría de vivir...

El filme de Frank Capra es una película con gran encanto. Es cine `clásico´. Atiende a unos esquemas clásicos que hoy parecen en desuso. Una historia sencilla con unos personajes cercanos al espectador. Conmociona la facilidad que tienen los genios (véase este o Welles con Ciudadano Kaine , a la que me referiré en próximas semanas) para llegar de esta forma tan sublime al receptor de su mensaje. El citado filme emociona, transmite valores (para muchos en desuso) y demuestra como con una cosa pequeñita se puede hacer algo muy grande.

Y es que en eso radica el ARTE de los GRANDES...... Se trata de sacar GRANDEZA de lo más cercano y cotidiano ... De, sin buscarlo, crear una GRAN OBRA